domingo, 10 de junio de 2012


ROJAS EUGENIO, Nancy

LA MISION EXTRAORDINARIA DE
UNA MUJER MODELO COMO
MARIA MONTESSORI
El Método Montessori de educación, ha sido aplicado exitosamente con todo tipo de niños y es muy popular en muchas partes del mundo.
Según María Montessori, los niños absorben como “esponjas” todas las informaciones que requieren y necesitan en la vida diaria. El niño aprende a hablar, escribir y leer de la misma manera que lo hace al gatear, caminar, correr, etc.
Montessori no estaba de acuerdo con las técnicas rígidas y, frecuentemente, crueles que se utilizaban en Europa. Basó sus ideas en el respeto, concibió a los niños como la esperanza de la humanidad, dándoles oportunidad de aprender y utilizar la libertad a partir de los primeros años de desarrollo, así el niño llegaría a adulto con la capacidad de hacer frente a los problemas de vivir, como la guerra y la paz.

Montessori alienta la autodisciplina interna.
MARIA MONTESSORI nació el 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, provincia de las marcas, Italia; murió el 6 de mayo de 1952 en Noordwijk, Holanda.
Curso estudios en la universidad de Roma, y fue la primera mujer medico de Italia, se graduó de la escuela de medicina en 1896.
Es conocida por el método Montessori para la educación preescolar, su sistema extendido por todo el mundo, defiende el desarrollo de la iniciativa y de la autoconfianza para permitir a los niños hacer por ellos mismos las cosas que les interesan, sin concederles   severa disciplina.
Consideró siempre que la ciencia debía comprometerse con los problemas y destinos de la humanidad. Por esto, desde sus primeras actuaciones, se entregó a enfrentar serios problemas sociales, no como “benefactora” sino como científica.
Montessori menciona que la educación se basa en un triángulo:
El amor se refiere al respeto, la libertad con responsabilidad, con límites y estructura. Valorarlo, fe, confianza, paciencia. Conocer sus necesidades.
Amor: habilidad de darle al niño la posibilidad de despertar su espíritu para después proporcionarle los medios que correspondan a este despertar. Descubrió que es el niño quien puede formar al hombre con sus mejores o peores características. “El niño necesita ser reconocido, respetado y ayudado. El niño es el padre del hombre.” Descubrió cualidades que enaltecen al hombre en el niño, como carácter, fuerza moral y fuerza de la personalidad, presentes desde la primera infancia aunque deben ser desarrolladas. Se debe respetar el derecho del niño a protestar y opinar: ello conlleva las capacidades de observación, análisis y síntesis.
Entre sus mejores obras tenemos: “El método Montessori” (1912) y “Desarrollo del método Montessori” (1917), entre otros.
En conclusión Montessori hizo sus primeros estudios y observaciones con niños de estratos sociales bajos, que además de ser llorones, asustadizos y tímidos, eran al mismo tiempo violentos, posesivos y destructivos. Paulatinamente comenzó a aplicar su método con estos pequeños y pudo comprobar que luego de satisfacer sus necesidades emocionales, experimentaron una transformación tan extraordinaria que se llegó incluso a hablar de niños “convertidos”, por el cambio asombroso en su comportamiento. Los niños Montessorianos aprenden a trabajar tanto independientemente, como en grupo. Son capaces de resolver autónomamente los problemas que se le presentan, seleccionar entre variadas alternativas en forma adecuada y administrar bien su tiempo, ya que se les ha estimulado a tomar decisiones desde temprana edad. Intercambian ideas y conversan libremente con otros acerca de su trabajo y experiencias. Estas actividades enriquecen sus destrezas de comunicación facilitando así, su camino en diferentes entornos sociales.
Los programas Montessori ponen especial énfasis en los primeros años de la vida del niño, ya que es precisamente durante este período en que emergen fenómenos asombrosos como la psique y el comportamiento humano. El niño comienza a independizarse.
Por tanto María Montessori nos enseña  especialmente a todas las mujeres que a veces creemos que por ser mujeres no podemos hacer algo por los nuestros; y definitivamente es posible, porque a partir de ello  nuestros niños y las mujeres son libres y respetados para darse la oportunidad de aprender por su propia voluntad y de resolver  los problemas de la vida.

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